(en Amsterdam)
(...) Joris sacó 2 bicis de no sé donde para q
pudiéramos llevar nuestro equipaje a su departamento y así unirnos a la fiesta
sin las pesadas mochilas. Yo sólo llevaba mi mochila grande; Joris, los otros
cuatro bultos. Ese viaje en bici fue uno de los momentos más divertidos de lo q
iba del viaje: iba en bici semi en pedo en una noche super caótica en Ámsterdam
en dónde todo el mundo estaba dispuesto a festejar como si ya no hubiera un
mañana. Tenía q seguirle el paso a Joris q andaba rapidísimo y evitar chocar en
cada esquina con otros cientos de holandeses dementes q vuelan en sus bicis, esquivando
autos, personas con una bici q frenaba sólo si pedaleaba para atrás. Quizás lo lógico hubiera sido tener algo de miedo pero la verdad es q me sentía
seguro y libre, convencido d q nada malo iba a pasarme a pesar de lo imprudente q
actuaba todo el mundo. Así fue cómo me enamoré de Ámsterdam y de su gente.(...)

No hay comentarios:
Publicar un comentario